Luis, hijo de nuestros vecinos Milucha y Darío, hoy en La Voz de Galicia: "El arqueólogo Luis López terminó una tesis doctoral sobre las minas y los castros de la montaña lucense"

        «En Galicia hubo muchas más explotaciones auríferas de lo que se suele creer»

El arqueólogo Luis López terminó una tesis doctoral sobre las minas y los castros de la montaña lucense que se basa en una prolongada investigación arqueológica


 FRANCISCO ALBO

QUIROGA / LA VOZ

El arqueólogo Luis López, con raíces familiares en Ribas de Sil y Portomarín, entregó esta semana en la Universidad Complutense de Madrid una tesis doctoral en la que estudia el impacto que tuvo la minería aurífera romana en la sociedad castreña y que se centra especialmente en el sur lucense y las montañas orientales de la provincia. El trabajo es el fruto de una larga investigación.

¿Cuánto tiempo le llevó preparar esta tesis?

-Empecé a investigar principios de los noventa, o sea que hace cerca de treinta años. Claro que desde entonces también hice otras cosas, pero muchos de los trabajos que hice durante este tiempo en diferentes yacimientos arqueológicos tienen relación con esta investigación, que se dedica a estudiar la transición entre el mundo prerromano y el romano, en el período que va desde el siglo IV antes de Cristo hasta el siglo I de la era actual.

-¿De cuántos yacimientos se ocupa en este trabajo?

-En la tesis se hace un análisis morfológico de 669 castros, entre los que están los de Arxeriz -en O Saviñao-, Vilela -en Taboada-, Castromaior -en Portomarín-, Viladonga, Cervantes, A Fonsagrada... También se estudian algunos campamentos romanos y unas 450 explotaciones auríferas.

-¿Llegó a haber tantas?

-Pues sí, en Galicia hubo muchas más explotaciones auríferas de lo que se suele creer. No se limitan a las más conocidas que hay en lugares como Quiroga, Ribas de Sil y O Courel. En la época romana todo el noroeste ibérico se convirtió en una zona de explotación. Todo el curso del Sil fue explotado desde la desembocadura hasta los cañones, y también una gran parte del Miño. Prácticamente todos los ríos gallegos son auríferos y hubo explotaciones en el Navia, el Sarria, el Mao, el Neira, el Eo...

-¿Qué impacto tuvo toda esa actividad en la sociedad castreña?

-Tuvo evidentemente una influencia muy grande. Como si hoy se abriesen a la vez doscientas explotaciones pizarreras en las montañas lucenses y acudiesen miles de personas para trabajar en ellas. No hubo trabajo esclavo, fue solo una nueva ocupación además de las que ya había en las sociedades castreñas prerromanas. Con la romanización siguieron siendo sociedades campesinas, pero el trabajo en las explotaciones auríferas les proporcionó una retribución a mayores. Pasaron de ser unas pequeñas sociedades autárquicas a trabajar para el Estado romano, pero eso sí, recibiendo una paga.

«Los cambios en la sociedad castreña empezaron antes de que hubiese presencia romana»

En sus investigaciones, Luis López presta especial atención a los cambios sociales y económicos que se produjeron en Galicia en la Antigüedad y que -según indica- empezaron ya antes de la llegada de los romanos.-

¿La influencia de Roma llegó mucho antes que las legiones?

-Antes de que el ejército romano se asentase físicamente en Galicia ya hubo unos cambios tremendos, en gran parte por la influencia del imperio. En las excavaciones del castro de Arxerizno se encontraron materiales de origen romano, porque en la época que corresponde a ese nivel arqueológico aún no había una presencia física de Roma, pero ya había una influencia romana muy importante.

-¿En qué medida se conservó después la sociedad castreña tradicional?

-Tras la anexión de Galicia al imperio, la gente siguió viviendo en castros. Muchos de los que conocemos fueron fundados en la época romana y están vinculados a las explotaciones mineras. Pero cambiaron las técnicas constructivas, por ejemplo en el uso de la ingeniería hidráulica, y también cambió la morfología de estos asentamientos. Lo que más cambió fue la organización social y territorial. Los castros dejaron de ser núcleos aislados y autárquicos, y la sociedad se agrupó en entidades más grandes, organizadas por el Estado romano.

-¿Queda mucho por investigar en este terreno?

-Lo que espero precisamente es que mi tesis ayude a abrir nuevas líneas de investigación, porque hay muchos aspectos de la transición entre el mundo castreño y el romano en los que se puede profundizar más, como en el período previo a la ocupación militar romana.