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martes, 14 de noviembre de 2006

IGLESIA DE SANTA MARÍA DE TORBEO

El articulo que teneis a continuación esta escrito en 1936 y ademas de la minuciosa descripción y estudio de la iglesia tiene interesantes alusiones a nuestra historia. Es muy interesante y muy poco conocido.
CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS INSTITUTO DIEGO VELAZQUEZ LA IGLESIA ROMANICA DE TORBEO POR JOSE RAMON y FERNANDEZ Aunque en el orden administrativo la parroquia de Santa María de T­orbeo pertenece a la provincia de Lugo, formando parte del ayuntamiento de Ribas de Sil, si se atendiese a razones geográficas e históri­cas debería estar incluida en la provincia de Orense, de cuya diócesis depende. Su mejor comunicación y, por lo tanto, sus relaciones las tiene con los vecinos pueblos orensanos, a los que debió estar unida desde las más remotas épocas, pues parece ser que esta comarca fué poblada por los Turodoros, uno de los pueblos citados por Ptolomeo. La capital del te­rritorio ocupado por este antiguo pueblo era Aquae Laece, que hoy se llama Alais y forma parte de la provincia de Orense. El P. Sarmiento es de opinión que el mismo nombre de Torbeo o Turbeo pudiera derivarse de Turodoro. Situada la parroquia en la falda norte de la elevada Sierra de la Moá, viendo correr el río Sil al pie de empinadísimas riberas de difícil acceso, pobladas de castaños centenarios, goza de un magnífico paisaje de tierra de montaña rica y abundosa. El viaje penoso que hay que hacer para llegar a Torbeo, por incó­modos caminos de herradura, se ve compensado por la satisfacción de contemplar su iglesia, uno de los mejores y más elegantes ejemplares del románico rural gallego. Aunque en la actualidad el templo aparece con planta de cruz, por obra de dos capillas añadidas a la construcción medieval, ésta es de una sola nave, con cabecera redonda, precedida de amplio tramo rectangular, que forma la capilla mayor. La nave está enlosada y cubierta de madera, llevando a los pies la tribuna correspondiente. Le dan luz cuatro saeteras, que se abren en cada muro; en el del Sur hay una inscripción, que dice: "D. Lucas de Saavedra y Figueroa, 1794", que no sabemos si se referirá a un enterramiento o a un altar que allí hubiese, pues cuando visitamos esta iglesia, en la primavera de 1936, hacía poco tiempo que había sido que­mada, y en el incendio se perdieron los altares, las techumbres y todo lo que podía arder. Hoy vuelve a estar todo reparado. Precede a la capilla mayor, de noble aspecto un gran arco triunfal, levemente apuntado y doblado, con una arquivolta de gran toro y escocia, ceñida por otra de billetes. Apoyan el arco dos medias columnas entregas, con basas áticas sobre elevados plintos y magníficos capiteles historiados, encima de los cuales va una imposta de nacela que recorre toda la capilla y el ábside, en el arranque de las bóvedas, volviendo un poco en el ángulo de la nave. Los capiteles están finamente trabajados, y representan, el del lado del Evangelio, dos cuadrúpedos de afiladas garras y cabeza monstruosa, que están como guardando una azucena, emblema de la pureza de Ma­ría, a quien la iglesia está dedicada; el del lado de la Epístola tiene a sus lados sendas parejas de cuadrúpedos puestos en pie sobre sus patas y sosteniendo con las manos una especie de lanzas, mientras vuelven la cabeza hacia el frente del capitel, en cuyo centro aparece la figura del Redentor, incluida en un nimbo almendrado. Estas dos piezas son la obra maestra de la decoración del templo y de lo me­jor que conocemos entre la escultura del románico rural de Galicia, pu­diendo ponerse al lado de las más importantes en su clase. Las cabezas del capitel de la izquierda tienen gran analogía con los monstruos del Pórtico de la Gloria, de Compostela, y el capitel de la derecha está tra­bajado con una gran delicadeza, como hechura de un buen escultor. Cubre el tramo rectangular una bóveda de crucería sencilla, cuyos gruesos nervios se apoyan en capiteles sin columnas, exactamente igual que en la nave central de la catedral de Orense. El ábside va decorado con tres hermosas ventanas de arco de medio punto, con arquivoltas de toros y escocías, y la exterior abi­lletada. En la base de las ventanas corre una imposta moldurada, y otra de nacela en el arranque de los arcos, que descansan en finas columnas de áticas basas y capiteles de hojas arrolladas en espiral. La bóveda, de cascarón, que cubre el ábside, se apoya en gruesos nervios, hechos de tres fuertes toros, como los de la capilla mayor, y sustentados, como aquéllos, en capiteles de hojas, sin columnas. Tanto el cascarón como el arco triunfal y la bóveda de crucería han debido tener un revestimiento de cal, sobre el que hubo pinturas, que se per­dieron. Las picaduras de los plementos lo acreditan así. La sacristía parece obra del siglo XVI, a juzgar por la hermosa bó­veda de crucería, que la cubre, apoyándose en dos columnas y en dos. repisas, que figuran el busto de un hombre recibiendo en su cabeza y en sus manos el peso de nervios y terceletes. En los costados se abren dos capillas barrocas con bóveda de cañón; la de la Epístola va sobre una imposta moldurada y tiene pinturas de estilo popular. Las dos pilas, tanto la bautismal como la de agua bendita, son de la misma época que la iglesia. La primera tiene forma de taza y está decorada por dos bandas, separadas entre sí por sendos filetes. La ban­da inferior se decora con flores inscritas en círculos, con espirales enlazadas en forma de S y con una especie de bastones; la superior lleva una inscripción, que comienza así: "hic. de peccato” y de la que no pudimos leer el resto, por su colocación. Esta pila debió de ir montada en una pequeña columna. La de agua bendita es también redonda ,y está sostenida por un haz de cuatro co­lumnas soldadas. Al exterior presenta la iglesia un bello aspecto de construcción ro­busta, hecha a prueba de los embates del tiempo y de los hombres. Sus fuertes muros de 90 centímetros de ancho, se espesan en la fachada hasta alcanzar 1,25 metros, y están hechos de sillería regular sentada a hueso por afuera, y encintada en el interior y en el ábside. Las paredes de la nave rematan en una moldura de nacela, en la que se apoya el tejado, y alumbran la nave con un par de saeteras cada una, lisas las del muro norte y adornadas con ventanales románicos las del sur. Son éstos de arco de medio punto doblado con arqui­volta de toro y escocia, como la del arco, y otra exterior de billetes. Descansa el arquillo sobre esbeltas columnitas con basas áticas y breve plinto, coronadas por capiteles de hojas, con collarino adherido y un pequeño cimacio, sobre el que va la imposta. La arquivolta va sobre el muro, cuya arista se curva, formando un grueso toro. En la fachada se abre una puerta de tres arquivoltas sobre pilas con baquetillas de ángulo e imposta de bisel, sin tímpano, encima de la cual va un óculo, formado por tres círculos concéntricos, de toros y esco­cias, y otro externo, de billetes. Remata el hastial una espadaña moder­na de dos cuerpos. ­ En el muro del Sur se ve otra puerta de tres arquivoltas, también sobre pilastras baquetonadas e imposta de bisel, análoga en todo a la principal; y, por último, el muro del Norte lleva una puerta más sen­cilla, de arco de medio punto, con tímpano sin decorar sobre mochetas lisas. La parte recta de la cabecera de la iglesia tiene un arco de descarga en todo su ancho, apoyado en capiteles sin columnas. En la correspon­diente al lado norte se abre una ventana moderna El ábside aparece al exterior dividido en tres tramos por dos co­lumnas entregas rematadas en hermosos capiteles, uno de los cuales se decora con dos parejas de aves afrontadas bebiendo en sendos cálices y el otro lleva en el centro un titiritero que asoma la cabeza entre sus dos piernas puestas en alto y apoyado en sus manos, flanqueado por dos lebreles con la cabeza vuelta y una mano alzada, en actitud de mar­cha. Cada tramo tiene un hermoso ventanal, que se corresponde con los ya descritos en el interior del ábside, y que, como aquéllos, son tam­bién de doble arquivolta de toros, filetes y escocias, con el cierre de bi­lletes . La primera rosca va sobre esbeltas columnitas, con ca­piteles de entrelazos con bolas, o de hojas también con bolas. y basas con garras y plintos abilletados en la central. La ventana que está al lado de la sacristía ofrece la particularidad de tener cuatro columnitas y una de las basas funicular . A la altura de la base de las ventanas y del arranque de los arcos van unas impostas que dividen el ábside en tres fajas horizontales. Recibiendo el tejado va una moldura sostenida por los ya citados capiteles y por ca­necillos ornamentados con hojas, cartelas o bastoncitos puestos a lo largo. . Tuvo la iglesia a lo largo de sus muros laterales un cobertizo apo­yado en ménsulas, que aún se conservan, y en columnas puestas sobre un muro que rodea el templo, como se ve aún en A Monxa. El templo de Torbeo, con su planta de salón y cabecera redonda precedida de un tramo recto, es de tipo corriente entre las iglesias románicas rurales de Galicia. La mayoría de ellas sólo suelen tener una ventana absidal puesta en el centro, como sucede en las de San Pedro de Bembibre (I), Cameixe (2), A Monxa y San Juan de Moreiras, en­tre otras; algunas llevan una ventana central y dos saeteras absidales, como en Santiago de Lousada (3); las ,hay que carecen de ventanas y dan luz a la capilla mayor mediante tres saeteras, como en San Juan de Coba (4); y otras, en fin, se adornan con tres ventanas provistas de arcaturas románicas, como en Astureses (5), en Santiago de Alla­riz (6), en San Pedro Félix de Hospital de lncio (7), en San Pedro de La Mezquita (8) y en Sobrado de Trives (9), por no citar más. Con estas dos últimas coincide también la de Torbeo en tener ven­tanas románicas en el muro sur de la nave, caracteres todos propios de la más pura escuela compostelana, a la que pertenece la iglesia de que nos ocupamos. La decoración predominante en los apoyos es la de tipo vegetal, con arreglo a las normas cistercienses, cuya influencia se nota asimismo en el empleo de capiteles que sirven de base al arranque de las ojivas, sin que ellos estén sustentados por columnas, como se ve en la iglesia de Meira (10) y en 1a catedral de Orense, que, por más cercana y ser sede episcopal, habría de influir más en la construcción de esta iglesia. Los cuatro capiteles que ostentan figuras humanas y de animales están finamente esculpidos y muestran la excelente calidad del artista que los ejecutó, el cual da pruebas de su elegancia en los capiteles del exterior del ábside, y, sobre todo, en los que sirven de apoyo al arco triunfal donde luce en toda su gracia y esplendor el recuerdo del arte románico de Compostela. Cualquiera de estos dos últimos son por ma­nera originales en la elección del tema representado, especialmente el de la figura 4, al que no conocemos semejante dentro del área ,del ro­mánico gallego. El leve apuntamiento del arco triunfal, única nota discordante en la armonía románica de este bello templo, puede atribuirse también a la influencia cisterciense que dejamos señalada, y nos indica que fué edificado en momentos en que la novedad del gótico no había cuajado aún entre los constructores de las iglesias rurales de Galicia. La fábrica de la iglesia llegó intacta hasta nosotros desde los fina­les del siglo XII o principios del XIII, por cuya época debió de ser construída, sin más aditamentos que el inevitable de la sacristía y los de las dos capillas laterales. Sentimos no haberla visto antes del incendio, para poder juzgar de sus altares y retablos, que si estaban a tono con la ig1esia, forzosamente habían de ser buenos. También es de lamentar que se perdieran las pinturas murales que debió tener la capilla mayor; pero sobre el patrimonio artístico gallego pesa un terrible maleficio que amenaza con dejarnos sin cosa digna de admirar, unas veces a causa del fuego atizado por manos ignaras, y otras a causa del agua embalsada en nombre del progreso y de la civi­lización (I), que aunque las causas sean distintas, los resultados son idénticos, para desgracia del patrimonio artístico y arqueológico de Galicia. Tenemos noticia cierta de que en breve desaparecerán inundadas las iglesias de San Juan da Coba y San Esteban de Chouzán, notable aquélla por su fábrica románica y ésta por sus singulares pinturas murales, que indefectiblernente se perderán si no lo impiden quienes pueden hacerlo. Sirva esta nota de aviso y de descargo para mi conciencia.
EN EL ENLACE QUE TENEIS A CONTINUACION (EL ROMANICO EN ESPAÑA) FOTOS DE DETALLE Y UNA MINUCIOSA DESCRIPCION.1ROMANICO.COM - IGLESIA DE SANTA MARÍA DE TORBEO - Escultura

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