martes, 3 de enero de 2017

La Navidad en Torbeo…

Este año con muchas ausencias. Y es que cada vez hay menos vecinos, este invierno un recuento somero indica que  hay en el pueblo menos de sesenta “almas”.  Unos aprovechan para ir de vacaciones a climas mas cálidos, otros a pasar las fiestas con hijos, padres o hermanos…el caso es que las reuniones en la cantina, por la tarde, son mas reducidas cada año. Y digo la cantina, en singular,  porque solo esta abierta habitualmente la del Caravillo, pues en Las Moreiras operaron a Odulia y está todavía recuperándose. Desde aquí le deseamos un buen año a unos y otros y que puedan seguir prestando el “servicio publico”  en que se han convertido ambos lugares, hoy centros  de reunión de los vecinos, casi únicos si excluimos la iglesia que es, sin lugar a duda, donde se concentra con “demasiada frecuencia” (normalmente por sepelios) la mayor parte del pueblo y aledaños.
Desde hace tiempo oímos y leemos  que “o rural esta morrendo”. Ahora se puede afirmar que “non esta morrendo, esta morto”. Nuestras aldeas se van quedando despobladas y ver niños o jóvenes se ha convertido ya en una rareza. La mayor fuente de generación de empleo que fueron la ganadería y la agricultura están reducidas a la mínima expresión; la globalización, la Política Agraria Comunitaria (PAC) y otras políticas que desde hace casi un siglo dirigieron con distintos mecanismos a la gente hacia las ciudades, han acabado con el mundo rural en esencia. La PAC, que tenia entre sus primeros objetivos fundacionales “Garantizar  un nivel de vida equitativo a la población agrícola, en especial, mediante el aumento de la renta individual de los que trabajan en la agricultura” y por lo tanto fijar la población en el medio rural, ha conseguido, años después de dedicar al campo ingentes fondos económicos (llegó a suponer el   66 % del total de los gastos de la UE), todo lo contrario; “En solo dos décadas han desaparecido 40.000 explotaciones por la escasa rentabilidad del negocio” (http://www.lavozdegalicia.es 12 de marzo de 2016). Las ayudas en función de la superficie o del número de cabezas de ganado, como se han venido otorgando, sin ningún factor de corrección que beneficiase al pequeño agricultor/ganadero, a primado a las grandes explotaciones en detrimento de las pequeñas. Y si vemos los datos del INE sobre evolución de la población, comprobamos que  en la inmensa mayoría de los pueblos de Galicia el descenso de habitantes es alarmante. En Torbeo hemos pasado de los 200 hab. de 2000/2001 a los 95 de 2015, en el ayuntamiento de 1463 a 1000 en el mismo periodo. Si la tendencia se mantiene, y no hay motivos que auguren lo contrario, nuestro parroquia (y el ayuntamiento) será o ya es “residencia de verano para jubilados” que  hoy son más del 90 % de la población. Los esfuerzos y fondos dirigidos al desarrollo “turístico” de la zona han tenido escasa traducción en empleos y en muchos casos las inversiones se hicieron, como hemos recordado aquí en mas de una ocasión, sin concluir el proyecto o ignorando el uso y gestión posterior o sencillamente no sirvieron para nada y ejemplos hay unos cuantos.
Por otra parte quienes en algún momento, como consecuencia de las crecientes dificultades para sobrevivir con cierta dignidad en las ciudades, pretendiesen volver de nuevo al pueblo se encontrarían con fincas abandonadas e irrecuperables en la mayoría de los casos, con edificaciones derruidas y con administraciones poco ágiles a la hora de favorecer iniciativas empresariales o muy especializadas en pedir papeles.
Que cada uno, si apetece, medite sobre la cuestión y saque conclusiones. Es posible que haya análisis optimistas y por lo tanto  pueda predecirse un futuro con más “vida” para nuestro pueblo, más esperanzador. Sería lo deseable.

QUE EL AÑO NUEVO DE LA RAZÓN A LOS OPTIMISTAS Y QUE EN TORBEO SE INICIE LA RECUPERACIÓN DEL ESPLENDOR PASADO.

¡OS DESEO A TODOS UN BUEN AÑO!












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